Comparativa de precios
Ahorro máximo 2,99 € de diferencia entre la tienda más cara y la más barata
-
Amazon
Mejor opción
18,00 € Envío gratisTotal 18,00 € Mejor opción 2 días -
El Corte Inglés
18,00 € 18,95 € Envío 1,00 €Total 19,00 € +1,00 € 4 días -
Imosver
18,00 € Envío 2,98 €Total 20,98 € +2,98 € 5 días -
Fnac
18,00 € 18,95 € Envío 2,99 €Total 20,99 € +2,99 € 3 días -
Abacus
18,00 € Envío 2,99 €Total 20,99 € +2,99 € 4 días
Compras directamente en la tienda oficial, al mismo precio que yendo por tu cuenta. Los precios y la disponibilidad pueden variar; cada oferta indica cuándo se consultó su precio si no es reciente.
Sobre este libro
¿Qué nos dice el narcisimo digital de nuestra sociedad Habitamos un entorno saturado de dispositivos que nos devuelven continuamente a nosotros mismos. Vibran, maúllan, interactúan con algoritmos y algunos caben en la palma de la mano. Selfis, satisfyers, mascotas y robots ofrece una lectura incisiva y provocadora no exenta de humor e ironía, pero siempre respetuosa de estos objetos y prácticas cotidianas y los expone como síntomas culturales de un narcisismo que ha dejado de ser una anomalía para convertirse en norma social. Lejos de diagnósticos simplistas y de cualquier nostalgia moralizante, este libro explora cómo el yo contemporáneo se configura entre la autoexposición digital, el imperativo del bienestar emocional, la intimidad tecnificada y los vínculos sustitutivos. Selfis que tratan de ser sinónimo de identidad, dispositivos sexuales que prometen autosuficiencia, mascotas que devuelven afecto sin fricción y robots que simulan compañía sin verdadera alteridad: todos ellos delinean un paisaje en el que el deseo, el cuidado y la relación con los otros se reorganizan bajo una lógica narcisista. Con una prosa clara y afilada, apoyada en la filosofía, la psicología, la sociología y la crítica cultural, Marino Pérez muestra en su nueva obra que estos fenómenos no son simples modas ni excentricidades tecnológicas, sino indicios de un malestar más profundo. Un ensayo lúcido que invita a preguntarse si, en una cultura obsesionada con la autoimagen, aún es posible relacionarse con los otros sin reducirlos a prolongaciones del propio yo.