Forrar los libros de texto: cómo hacerlo bien (y cuándo no forrarlos)
Forrar no es un ritual: un libro que va al banco de libros con forro adhesivo puede contar como deteriorado. Qué forro usar en cada caso, el orden que ahorra una tarde y los tres errores que estropean un libro que tenía que durar tres cursos.
La primera semana de curso tiene un ritual que se repite en todas las casas: la mesa del salón llena de libros, el rollo de forro y alguien maldiciendo las burbujas. Forrar parece un trámite sin misterio, pero hay una decisión previa que casi nadie se para a tomar y que puede costar dinero: no todos los libros se forran igual, y algunos no conviene forrarlos con adhesivo jamás.
Primero: ¿de quién es el libro?
Es la pregunta que lo decide todo. Si el libro es tuyo —lo has comprado y se queda en casa—, fórralo como quieras. Pero si viene del banco de libros de tu comunidad, de un préstamo del colegio o del AMPA, hay que devolverlo al acabar el curso en condiciones de ser reutilizado, y la mayoría de los programas de préstamo consideran deterioro el forro adhesivo pegado a la cubierta: al arrancarlo se lleva la impresión con él.
La consecuencia práctica no es simbólica. Los bancos de libros suelen exigir reponer el ejemplar deteriorado, así que un forro mal elegido en septiembre puede convertirse en pagar un libro entero en junio.
Los tres tipos de forro y para qué sirve cada uno
- Forro ajustable (con solapas, no adhesivo). El único recomendable para libros prestados: se pone y se quita sin dejar rastro. Viene por alturas (los libros de texto suelen ser de 29-31 cm) y se ajusta al ancho con las solapas. Es también el más rápido de poner.
- Forro adhesivo (tipo rollo). El clásico. Protege más y queda más firme, pero es permanente: perfecto para cuadernos de actividades y libros propios que no van a volver a circular. Para un libro del banco, descartado.
- Fundas con cierre o bolsas. Para los más pequeños, que llevan y traen los libros a diario, una funda que agrupe el lote protege más que el mejor forro individual.
El orden que ahorra una tarde
- Etiqueta antes de forrar, no después. El nombre va en una etiqueta sobre la cubierta y el forro encima: queda protegido y no hay que escribir sobre plástico. En libros prestados, el nombre nunca se escribe en el libro — va en la etiqueta, sobre el forro o donde indique el colegio.
- Mide con el libro cerrado. El error clásico del forro adhesivo es cortarlo con el libro abierto y quedarse sin margen en el lomo. Deja dos dedos por cada lado.
- Las burbujas se persiguen desde el centro hacia los bordes, con una regla o una tarjeta. Y si el forro es adhesivo y se tuerce al principio, mejor despegarlo entero en los primeros segundos que intentar corregir sobre la marcha.
Lo que cuenta como deterioro (y no parece)
Cada programa de préstamo tiene sus normas, pero hay tres cosas que se repiten en casi todos y que conviene evitar desde el primer día:
- Escribir en el libro, aunque sea a lápiz. En teoría el lápiz se borra; en la práctica, un libro con doscientas páginas escritas y borradas no vuelve a circular.
- El celo. Reparar una página rota con celo normal la condena: amarillea y endurece. Si algo se rompe, cinta invisible de las de reparación, o mejor, que lo valore el colegio.
- El forro adhesivo, como decíamos. Si el libro llegó ya forrado del año anterior, no toques ese forro: quitarlo hace más daño que dejarlo.
Y si el libro es nuevo, fórralo la primera semana
Un libro se estropea sobre todo al principio, cuando va y viene en una mochila llena de estuches y botellas. Si lo vas a forrar, hazlo antes de que empiece a viajar — y si todavía te faltan libros por comprar, recuerda que la cuenta que importa es el total con el envío: nuestro comparador de listas te dice en qué tienda sale más barata la lista completa, y si nos mandas la lista del colegio te la comparamos nosotros, gratis.
Resumen
Libro prestado: forro ajustable, nombre en etiqueta, nada de celo. Libro propio: el forro que quieras, cuanto antes. Y la media hora de forrar es buena para otra cosa: es cuando descubres si falta algún libro de la lista, con tiempo todavía de pedirlo sin pagar urgencias.